Javier Guízar Macías construyó con discreción y cuidado su elección como Presidente del Comité Directivo Estatal del PRI. Al hacerlo escogió sus alianzas y midió sus compromisos.
Su llegada poco usual a la dirigencia estatal priista, irritó a quienes -sin tener representación real- se creían los dueños del PRI en el estado, las llamadas vacas sagradas priistas, que ésta vez no fueron consultadas ni tomadas en cuenta a la hora de elegir al dirigente.
Tampoco agradó su llegada a la presidencia priista a quienes habían intentado convertirse en el poder de facto dentro del partido (léase Carlos Briseño Torres y Arturo Zamora Jiménez).
Poco a poco, Javier Guízar Macías fue sorteando, con mucha discreción, cada uno de los obstáculos que le fueron poniendo en el camino y resistió a los chantajes y a las filtraciones a los medios de comunicación.
El capítulo del perro muerto a balazos por Javier Guízar fue visto por sus enemigos dentro del PRI como la gran oportunidad de doblar al dirigente estatal, pero no lograron atraparlo.
Con una agenda bien definida, el PRI entró a la renovación de sus dirigencias municipales con muchos mitos políticos que, luego de las elecciones, demostraron no ser más que tigres de papel sin verdadera representación entre la militancia.
Luego de aguantar presiones, chantajes, golpes altos y bajos y hasta humillaciones, Javier Guízar salió del proceso de renovación de dirigencias convertido en el verdadero hombre fuerte del PRI en Jalisco.
Esta fuerza política, en lo interno, se demuestra en la conformación de su comité estatal, en la lealtad de la mayoría de los comités municipales y en el control de los órganos de gobierno partidista.
Lo anterior le permitirá una influencia determinante a la hora de que el PRI tenga que elegir a sus candidatos a Presidentes Municipales y Diputados el próximo año.
En lo externo, se demuestra con el control creciente, casi total, que ya tiene de la fracción del PRI en el Congreso del Estado y en el respaldo de la mayoría de los actuales alcaldes de origen priista.
Con esta fuerza, en acuerdo con la dirigencia del PAN, puede sacar adelante cualquier reforma constitucional o legal y hasta enfrentar con éxito cualquier veto del Gobernador.
El poder partidista y público que tiene actualmente Javier Guízar Macías se verá fortalecido una vez que entren en vigor las reformas a las leyes electorales, lo que le permitirá manejar el mayor presupuesto que su partido haya ejercido en su historia, cinco veces más del que recibe actualmente.
Todo esto converte a Javier Guízar Macías en uno de los hombres más poderosos de Jalisco y en un interlocutor obligado cuando de trata de los asuntos públicos del estado.
Tomado de marcatextos.com